Saltillo, Coah.- José Antonio Robledo Chavarría falleció este jueves 9 de abril, a la edad de 78 años, sin haber encontrado a su hijo, desaparecido desde 2009 en Monclova, en uno de los capítulos más oscuros de violencia en Coahuila.
Con él, también se apaga una espera de más de 17 años.
Su hijo, el ingeniero José Antonio Robledo Fernández, desapareció el 25 de enero de 2009 mientras trabajaba para la constructora ICA Fluor, encargada del Proyecto Fénix. Desde entonces, su familia emprendió una búsqueda que no se detuvo.
Junto a su esposa, Lupita Guadalupe Fernández Martínez, recorrió oficinas, denunció irregularidades y se sostuvo en colectivos de familias que, como ellos, buscan a sus desaparecidos.
El caso tuvo avances judiciales en 2015, cuando tres de los implicados fueron sentenciados por delitos como secuestro y delincuencia organizada; sin embargo, el paradero del joven nunca fue esclarecido.
La justicia llegó incompleta.
No hubo verdad plena.
Ni regreso a casa.
Desde entonces, José Antonio Robledo Chavarría se convirtió en padre buscador. Su historia se sumó a la de cientos de familias en Coahuila que transformaron el dolor en exigencia, acompañadas por colectivos como Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila y el Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios.
Tras su fallecimiento, ambas organizaciones expresaron su pesar y reconocieron su lucha.
“Hoy se fue José Antonio. Ya no pudo esperar verdad y justicia”, señalaron integrantes de FUNDÉC, al destacar que su búsqueda continuará junto a su familia.
Su muerte ocurre sin respuestas.
Sin un cuerpo.
Sin certeza.
En un estado marcado por desapariciones que aún no encuentran cierre, donde la violencia de aquellos años sigue presente en miles de historias inconclusas.
jacl