Ciudad de México.- El silencio duró semanas. Este miércoles, Mike Fincke, astronauta de 58 años, rompió la discreción y confirmó lo que hasta ahora se manejaba con cautela: fue él quien sufrió un problema médico serio a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI), lo que derivó en la primera evacuación médica en la historia de la agencia.
En una declaración escrita, Fincke relató que el pasado 7 de enero experimentó un “evento médico que requirió atención inmediata”. La escena ocurrió a más de 400 kilómetros sobre la Tierra, donde cualquier imprevisto adquiere otra dimensión.
“Gracias a la rápida respuesta de mis compañeros y a la orientación de nuestros cirujanos de vuelo, mi estado se estabilizó rápidamente”, explicó. La coordinación entre la tripulación y el equipo médico en tierra fue decisiva.
Tras varias evaluaciones, la NASA optó por un regreso anticipado de la misión Crew-11 de SpaceX. No se trató de una desorbitación de emergencia, sino de una medida preventiva para que el astronauta pudiera someterse a estudios médicos avanzados imposibles de realizar en la EEI.
La misión había despegado el verano pasado con la expectativa de completar una estancia más prolongada. Sin embargo, el 15 de enero la cápsula amerizó frente a la costa de San Diego, California, tras cinco meses y medio en órbita, aproximadamente un mes antes de lo previsto.
Tanto la NASA como reportes posteriores describieron el incidente como una “condición médica seria”, aunque sin detallar el diagnóstico. Lo cierto es que la decisión marcó un precedente operativo para la agencia espacial.
Hoy, Fincke se encuentra en proceso de reacondicionamiento post-vuelo en el Centro Espacial Johnson, en Houston, donde los astronautas readaptan su cuerpo a la gravedad terrestre tras largas estancias en microgravedad.
Lejos de dramatizar, el veterano astronauta eligió una reflexión sobria: “Los vuelos espaciales son un privilegio increíble, y a veces nos recuerdan lo humanos que somos”.
En el espacio, donde todo parece calculado al milímetro, la fragilidad humana también tiene lugar. Y esta vez, quedó escrita en la historia.
DMC