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La vida de Doña María Guerrero es un testimonio viviente de esfuerzo, fe y dignidad.
Piedras Negras

Cumple 106 años la habitante más longeva de Piedras Negras

La vida de Doña María Guerrero es un testimonio viviente de esfuerzo, fe y dignidad.

Foto de perfil de Orquídea López Allec
Autor: Orquídea López Allec
21 de febrero de 2026 a las 11:29 · 698 Vistas · 2 min de lectura

Piedras Negras, Coahuila.- Doña Mary quien se encuentra sentada en una silla junto a una mesita donde pronto ubicaran un pastel en conmemoración a su cumpleaños 106, sonríe breve está emocionada de cumplir un año más rodeada del amor de su familia. Sin saberlo, con este aniversario se convierte en la mujer más longeva de Piedras Negras y la Región Norte.

María Guerrero Gómez es hija del matrimonio formado por don José Guerrero y doña Julia Gómez, quienes le dieron cuatro hermanos: Josefa (f), Andrea (f), José (f) y Rogelio (f). Nació el 16 de febrero de 1920 en Morelos, Coahuila, pero radicada por muchos años en Piedras Negras, ciudad que ha adoptado como propia y donde formó su progenie.

“¿Y tiene muchos nietos?”, pregunto al tiempo que ríe y emocionada contesta.

“Ay no, tengo bastantes nietos y bisnietos, una familia muy grande, en veces se llena esta casa con estos muchachos”, comparte y añade: “Yo me siento muy a gusto con mis hijos, con mis nietos, yo los quiero mucho a todos, vienen aquí conmigo”.

Se casó con Dionisio Barrón Gómez con quien tuvo nueve hijos, Jesús (f), Ofelia, Olga, Juana (f), Francisco (f), Inocencio (f), María Teresa, Angela y Rita (f), quienes le dieron muchos nietos y bisnietos.

“Tres hombres y puras mujeres, todas están casadas aquí, no pues mis hijos ya fallecieron, una hija también, ya solo tengo cinco que viven aquí cerquita”, apunta. “Ya yo quedé sola aquí, nomas que ellas vienen y aquí se quedan aquí conmigo”, añade al referirse a sus hijas con vida.

Con un dejo de tristeza al recordar, doña Mary relata que su hija Juana quien vivió con ella, luego de que enviudó y ahí los hijos de ella crecieron y se casaron, falleció hace un año.

No obstante, una de sus hijos que vive en Uvalde decidió quedarse con ella, excepto un día, que es cuando va a su casa a pagar recibos y ver cómo está su hogar.

“Va y viene, y esta otra que está aquí, aquí vive cerquita, y aquí tengo otra cerquita, y esta aquí que vino ahora que vive en la Infonavit, ya son las que me quedan, son las que tengo”, apunta.

Vivió en Nueva Rosita, donde su esposo trabajó en las minas, pero luego se fueron a huelga y finalmente, indica que su esposo se quedó sin empleo y decidieron radicar en Piedras Negras.

“Mi esposo trabajaba en la mina, pero salió a huelga y la perdió, se fue a México y allá la perdieron y se vinieron otra vez para Rosita. De Rosita nos vinimos para acá a buscar trabajo aquí desde entonces nos quedamos aquí”, agrega.

Ha logrado ver muchos cambios de Piedras Negras, como su crecimiento poblacional y le sorprende, además de cambios tecnológicos de los que no imaginó pudiera ser partícipe.

“Pues aquí no había casas, las casas llegaban de aquel lado de Yamanaka para allá, aquí no había, ahora está bien pintado quien sabe hasta donde”, indica.

“Antes era tren, puro tren, luego entraron los camiones y vete en los camiones, me subí donde quiera, en carro, camión, en avión, una vez fui en avión, me vine de Los Ángeles, estaba en los Ángeles con mi hija”, indica.

Fundadora de la colonia 28 de junio

Es una mujer que se ha convertido en historia, raíz y memoria no solo de la colonia 28 de junio de la que es fundadora, sino también de la tierra en la que ha radicado la mayor parte su vida.

“Nosotros somos los fundadores de la colonia, bueno ya nomas yo quedo, porque ya todas ya se acabaron, ya nomas yo quedo de fundadora de la colonia”, asegura.

Doña María vivía en la colonia Mundo Nuevo en ese 1954, tenía un año de haber llegado con su esposo y algunos de sus hijos, después de radicar un tiempo en Nueva Rosita.

“Pero cuando entró el agua, nos venimos aquí para la orilla, aquí había puro monte, aquí no había casas y cuando hicieron estas casas ya nos habló el presidente que ya nos viniéramos para acá”, relata.

“Nos las regalaron las casas y nos venimos para acá, otros vivían en la acequia que no eran damnificados, pero nosotros si fuimos”, indica.

Relata que apenas se desbordaba el río y entraba a las viviendas cuando mandaron a evacuar la parte donde ella y su familia vivían.

“Mandó el presidente una troca, para que nos sacaran y nos salimos hasta que ya se acabó todo, que se compuso todo”, detalla.

“No nos quedó nada, volvimos otra vez a comprar cosas”, añade.

Aprendió a leer con su hermana

No tuvo la oportunidad de ir a la escuela cuando era niña, pero aprendió a leer gracias a su perseverancia que mostró desde temprana edad.

“Fíjese que yo no fui, yo me enseñé con mi hermana que fue a la escuela, y yo le decía y ¿cómo le haces? y luego me decía, y me enseñó a leer y a escribir, si escribo poquito, pero si escribo”, relata.

“Pues quien sabe, por qué mi mamá nunca se preocupó por decir voy a echarlos a la escuela, nomas a la más chiquita, los demás no”, apunta.

Trabajo arduo

Doña María ha sido una mujer de trabajo, realizó diferentes actividades, desde el lavar ropa ajena, la siembra, hasta vender ropa y lamenta que haya personas que no les guste trabajar.

“Yo echaba tortillas, me iba a las tortillerías, lavaba ropa ajena, y mi esposo trabajaba, después me quedé a trabajar en la labor, después se acabó el trabajo y entonces yo lavaba ropa ajena y últimamente vendía ropa”, comparte.

“Iba a traer ropa a Monterrey y a muchas partes, y aquí me iba a vender ropa”, añade.

Recuerda que también trabajó haciendo coronas de flores y cuando su marido estuvo ausente por enfermedad, también salió a trabajar con uno de sus hijos.

“Trabajé haciendo coronas, todo el tiempo de las coronas, era hacer coronas y vender, yo trabajaba con las que hacen coronas y me enseñé a hacer coronas, ensillar flores”, dice.

“Cuando creció el mayor, él andaba conmigo en las labores, porque mi esposo se fue, se enfermó y se fue a Rosita a curarse allá. Mi hijo y yo nos íbamos a las 4:00 de la mañana a agarrar la troca y veníamos hasta las 4:00 de la tarde”, indica.

Señala que hay muchas personas que no les gusta trabajar y muchos están jóvenes con mucha fuerza para hacerlo.

“Tan bonito que es trabajar y ganarse uno su dinero”, resalta.

Aguamiel fuente de vida

Cuando trabajaba en la siembra, tomaba aguamiel, bebida que algunos piensan que es una fuente maravillosa de vida.

“Tomábamos el agua miel, no pues nomas cuando era la temporada que había, porque echan una flor, la quitan, le quitan todo, le escarban, hacen un pozo, y ahí sale la miel, y esta muy buena la miel, mucha gente la usaba, hacia atole con la miel y quedaba muy bueno el atole”, relata.

Reza todos los días

Católica desde niña, doña María reza tres libros todos los días y con ello agradece a Dios cada mañana.

“Soy católica, rezo mis libros todos los días, me llevo mi nieta, tres libros los rezo todos los días, ya nomas me levanto y son los que rezo primero”, dice.

“Todos los días los rezo, Dios me de licencia de rezarlos, pues les digo yo muchas gentes quiere que vaya uno a otras religiones, y yo pues no me gustan, aunque es un solo Dios, es el mismo, vamos a uno vamos a otro es el mismo, nomas que unos dicen de un modo, otros dicen de otro, pero yo de chiquilla fui católica, y hasta la fecha soy católica”, subraya.

Le gusta jugar lotería y ver TV

Hoy ya sus piernas no le responden como antes, piensa que quizás su cuerpo esté cansado de tanto trabajo, por ello ahora descansa en casa, ve televisión, juega lotería o escucha sus canciones favoritas.

“Es lo que hago ver la televisión todo el día, me acuesto y prendo la televisión, me gusta mucho ver la televisión, yo veo mucho la Selva, me gusta mucho ver la selva, muy verde, la gente allá en el bosque, veo también otras cosas que me gustan”, comparte.

“Jugamos aquí casi todos los días jugamos a la lotería, si en veces gano, en veces pierdo, pero me gusta jugar”, apunta.

Así lo dijo:

“Pues aquí ando, hasta que Dios me de licencia, hasta que me preste vida y salud, estaré”, doña María Guerrero.

“A mi me gusta toda la música, me gusta mucho oír Arboles de la Barranca, esa me gusta más, quién sabe por qué, ya saben los muchachos, si yo pudiera hasta la cantaba”, doña María Guerrero

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