San Juan de Sabinas, Coahuila.- La recuperación de restos humanos en la mina Pasta de Conchos continúa removiendo las fibras más profundas del corazón, no solo de las familias que durante años han esperado respuestas, sino también de los trabajadores que hoy forman parte de la cuadrilla de búsqueda y que alguna vez compartieron turnos, esfuerzo y sueños con quienes quedaron atrapados en 2006.
La noche del viernes estuvo marcada por un silencio cargado de dolor y respeto. Tras lograr la extracción de dos restos completos, los rescatistas se detuvieron y, en un acto profundamente humano, se hincaron dentro de la mina y elevaron una oración por el eterno descanso de quienes fueron sus compañeros de trabajo, un momento que reflejó la hermandad minera que trasciende el tiempo y la tragedia.
Al salir, los trabajadores entregaron esa oración a las viudas, un gesto ante el cual fue imposible contener las lágrimas. El llanto se mezcló con la fe y la memoria, mientras las palabras resonaban como un consuelo en medio del duelo.

“Dios mío, recibe el alma de tu siervo, concédele el descanso eterno y que la luz perpetua lo ilumine, que su alma, por tu misericordia, en paz descanse. Concédeles la esperanza de la resurrección y la dicha de alabarte en el cielo. Amén”, escribieron con su puño y letra.
Cada recuperación no solo representa un avance en los trabajos, sino también la reapertura de heridas que nunca han cerrado del todo; sin embargo, también es un paso hacia la dignidad, la memoria y la justicia que las familias de Pasta de Conchos han reclamado durante casi dos décadas.
En ese espacio donde alguna vez reinó la oscuridad, la oración, el respeto y la solidaridad se han convertido en la luz que acompaña a quienes regresan a casa y a quienes siguen esperando.

iZN