España; 7 de enero.- El inicio de 2026 ha vuelto a evidenciar la insistencia de los cárteles mexicanos por afianzarse en España y continuar con el tráfico de metanfetaminas. En una operación reciente, la Policía ha detenido a nueve personas y ha dado por desmantelada la organización criminal considerada como la más poderosa de Europa en el tráfico de drogas sintéticas, con presencia tanto en España como en México.
La actuación policial, hecha pública este miércoles, representa una segunda fase de la investigación iniciada tras la incautación, en mayo de 2024, de 1.800 kilos de metanfetamina en Alicante, cargamento vinculado al cártel de Sinaloa, liderado históricamente por Joaquín El Chapo Guzmán, hoy encarcelado en Estados Unidos. En aquella ocasión fueron detenidas cinco personas. Pese al golpe, apenas dos meses después las autoridades detectaron que el grupo se estaba reorganizando y que había logrado enviar 40 kilos adicionales de metanfetamina a Tenerife, una sustancia considerada por los expertos como una de las más destructivas, solo superada por la heroína y el crack.
La droga iba oculta en la base de una estatua de Popeye de metro y medio de altura y colores metalizados, destinada a un conocido traficante de la isla, quien fue arrestado. La figura permaneció cerca de año y medio en dependencias policiales de Canillas, en Madrid. El comisario Alberto Morales, jefe de la Brigada Central de Estupefacientes, explicó que la investigación concluyó en noviembre pasado con la detención del líder del entramado de narcotransportistas.
La nueva red estaba encabezada por un ciudadano español con antecedentes por delitos patrimoniales, residente en Dubái y con frecuentes viajes a México. De acuerdo con la investigación, se asoció con un empresario del sector del mármol, radicado en Novelda, quien proporcionaba cobertura legal a los envíos marítimos de piedra hacia Valencia, donde la droga era ocultada en cavidades del material. En una de las naves industriales se localizaron casi tres millones de euros en efectivo, escondidos en un búnker subterráneo.
Entre los detenidos también figura un integrante del cártel de Sinaloa que participó en la vigilancia y transporte del cargamento inicial y que logró huir temporalmente, hasta ser localizado en un departamento del barrio madrileño de Malasaña. Según la Policía, percibía un salario mensual de 2.500 euros a cambio de guardar silencio.
Durante un año y medio, el grupo intentó en al menos cinco ocasiones introducir droga en Europa, incluso utilizando material médico como método de ocultamiento, aunque abandonaron esa vía tras una intervención policial. Además, se les investiga por el envío de 38 kilos de marihuana a Finlandia, operación con la que buscaban obtener ganancias rápidas. A los implicados se les imputan delitos de pertenencia a organización criminal, tráfico de drogas y blanqueo de capitales.
“El mensaje es claro: los cárteles mexicanos han llegado para quedarse”, advirtió el comisario Morales, quien anticipó una mayor presencia de organizaciones con vínculos en México en el continente europeo.
El cártel de Sinaloa y el cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) encabezan este proceso de expansión internacional. De hecho, a finales de noviembre se anunció la desarticulación de la llamada ‘oficina en España’ del CJNG, desde donde se coordinaban envíos de cocaína y metanfetamina hacia distintos puntos de Europa.
Aunque el consumo de metanfetamina sigue siendo limitado en Europa, los expertos detectan un crecimiento preocupante, especialmente en países como República Checa y Eslovaquia, así como presencia relevante en Alemania, Bélgica, Países Bajos y España. Las autoridades sanitarias alertan de que esta droga no solo provoca una alta adicción, sino también graves daños físicos y mentales, con el potencial de convertirse en un serio problema de salud pública.